A partir de hoy, los productores europeos no podrán distribuir a comercios y grandes almacenes bombillas incandescentes de más de 100 vatios. Sin embargo, se podrán seguir comercializando hasta que se agoten las existencias.
Dentro de un año se aplicará la misma prohibición a las bombillas de 75 vatios, en 2011 para las de 60 y en 2012 para las de 40 y 25 vatios.
Las razones de la progresiva sustitución de las bombillas tradicionales son su alto consumo energético y su efecto contaminante, y serán sustituidas en todo el mundo por lámparas de nueva generación que consumen hasta un 80% menos de energía. El precio de las bombillas de bajo consumo oscila entre 1,5 y 10 euros, frente a los 60 céntimos que cuestan las tradicionales. Sin embargo, su vida útil es más larga.
Fuentes: eitb.com, bbc y consumer.es










